“Los savants” o… ¿cómo es que tú sí y yo no?

18 Nov

Como sé que os gustan las preguntas introductorias, no osaría privaros de semejante placer ni dos posts. Veamos:

1- ¿Es el amor a los síndromes un síndrome en sí?

2- ¿Son todas las afecciones neurológicas una putada?

3- ¿Por qué el ascenso de mi jefe “huele a chamusquina”?

Y lo que más me importa:

4- Espejito, espejito, ¿hay alguna más bella y más lista que yo?

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Las respuestas son, respectivamente:

1- ¿Es una pregunta una buena respuesta a otra pregunta?

2- Al parecer no. Al “parecer” de la autora de este blog. Hay que dejarla que proceda a explicarse.

3- Porque uno sufre la denominada “sinestesia¹ laboral”, o “genialidad incendiaria de oficina” (esto es: el que hace arder los papeles de la sede central de ChupaChups para salvar su… puesto).

4- ¿Es una pregunta una buena respuesta a otra pregunta…? ¡EJEM!

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Esto es lo que sucede cuando uno compra espejos mágicos en la teletienda. Pero, ¿cómo? ¿Más guapa? ¿Quién es esta moza? Bueno…y más inteligente… es aquí donde entra la neurología anormal a tirar por tierra la estadística de mi maravilloso coeficiente intelectual. Para mi desgracia, existen unos auténticos genios, insuperables en sus talentos, denominados “savants”, personas con el “síndrome de sabio“, por alejarse de toda capacidad humana lógica, superándonos a todos irremediablemente.

Cada savant es diferente, es un mundo. La inmensa mayoría de ellos son individuos con capacidades neurológicas seriamente mermadas, ya sea de nacimiento, por accidente o enfermedad. Más específicamente suelen padecer autismos muy severos. Sin embargo, tienen en ellos alguna facultad hiperdesarrollada que los convierte en genios absolutos de la materia. Algunos de los savants más famosos (y a los que sin duda dedicaré un post completo) son:

La película sobre Kim Peek

  • Kim Peek, el semi-savant más famoso (compartía algunas de sus características) sobre el que hicieron una película y todo, tenía la habilidad de leer las dos páginas de un libro simultáneamente en menos de 8 minutos, y la capacidad de memorizar cualquier cosa que leyera en su vida y no olvidarla jamás. También era un GPS humano en Estados Unidos.
  • Stephen Wiltshire, autista, es capaz de hacer un dibujo exacto de cualquier paisaje (incluidos los intricados paisajes urbanos) con tan sólo verlo una vez. Le llaman “la cámara humana”.

Dibujo de Birmingham por Stephen Wiltshire.

  • Matt Savage, nacido en 1992, sufre “trastorno generalizado del desarrollo”, un tipo de autismo, pero aprendió a leer música a los 6 años en soledad, y acabó por convertirse en músico de jazz y niño prodigio.
  • Howard Potter, cuya información publicada no da para un post pero no deja de ser un caso curioso, es autista y dependiente de su madre. Se hizo famoso por ser capaz de calcular el número de guisantes en un plato con sólo un rápido vistazo. Potter es, en realidad, un genio de los números, que hace raíces cuadradas en el tiempo en que otros cuentan 3 con los dedos de la mano.

Pero quiero hablar un poco más extensamente de uno de los savants que más me asombra. Sin querer rebozarnos en exceso en su tragedia, daré algunos datos para comprender lo milagroso de su caso:

  • Leslie Lemke nació en Wisconsin en 1952. Al nacer fue diagnosticado con parálisis cerebral, glaucoma y daño cerebral generalizado. Los cirujanos se vieron obligados a quitarle los ojos y su madre lo dio en adopción. Una enfermera del hospital en el que lo atendían, la Sra. Lemke, se sintió conmovida por su caso y lo adoptó. Leslie no hablaba, no aprendió a ponerse de pie hasta los 12 años, y no pudo andar hasta los 15. A los 16 años, la Sra. Lemke se lo encontró en el piso de abajo tocando el Concierto nº1 de Tchaikovsky en el piano en mitad de la noche. Algo que sólo había escuchado en la televisión unos días antes y sin prácticamente haber tocado una tecla jamás. Cómo pudo hacer todo eso sigue siendo un misterio. Leslie en seguida pudo tocar con total soltura piezas clásicas o rags. También descubrió que podía cantar (sin apenas poder hablar) y lo utilizó para desarrollar su capacidad verbal con bastante éxito.

El caso de Leslie se llevó a la televisión, donde se realizó este pequeño documental (en inglés) y en el que podéis oír cantar y ver tocar a Leslie Lemke. Mención especial para la señora Lemke, no ya por lo evidente (su par de huevos) sino por resultar un personaje fantástico, de los que sólo pueden nacer en Wisconsin.

Volviendo a una de las preguntas iniciales. ¿Todos los trastornos neurológicos son una faena? Pues sí, prácticamente todos y desde luego todos los aquí enumerados, pero hay un savant muy especial, un savant cuyas increíbles capacidades no le han sido otorgadas a cambio de otras mermas físicas, un savant distinto a los demás porque es uno de los pocos capaces de poder hablar de su condición de tal manera que la ciencia pueda desentrañar sus mecanismos. Se llama Daniel Tammet, es un sinestésico raro raro y a él le dedicaremos todo el próximo post.

Hasta entonces, relajen neuronas, apaguen sus motores y lean a Dan Brown.

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CIENPIÉS DE PÁGINA:

¹ Se trata de un fenómeno por el cual una persona puede percibir algo a través de sentidos no relacionados con aquello que percibe. Así, un sinestésico al uso puede oír colores o ver sonidos o degustar olores. Pero el hecho es que la mezcla de sentidos y percepción puede llegar a ser complicadísima y, si no, que se lo digan a Daniel Tammet. PRÓXIMAMENTE….

5 comentarios to ““Los savants” o… ¿cómo es que tú sí y yo no?”

  1. Guillermo Aguirre 19 noviembre 2010 a 10:42 am #

    “sino por resultar un personaje fantástico, de los que sólo pueden nacer en Wisconsin”
    ¿Leíste a Faulkner mientras yo dormía?

  2. Guillermo Aguirre 19 noviembre 2010 a 10:44 am #

    Yo entiendo la poesía con sólo dejar de leerla, ¿me convierte eso en un Savant o en un Savage.

  3. Lady Ramachandran 20 noviembre 2010 a 5:03 pm #

    No estoy segura de la respuesta, de lo que sí estoy segura es de que es una avantage (avantasshh).

  4. javier 3 marzo 2011 a 2:40 pm #

    a lo que tu llamas Savant, otros lo llaman mecanismo de compensación. Muchos discapacitados gozamos de el. Yo entre ellos. Muchas aspectos de mi persona se han desarrollado espontanéamente. Por ejemplo una empatía hiperdesarrollada. A veces tener esas cualidades u otras también es una putada. Pero acabas acostumbrandote a que nadie entienda por ejemplo, lo que escribes o sientes. Asi que comprender a los demás en lo más profundo no es una ventaja; es más bien un inconveniente. Yo tomo antidepresivos por eso. La forma de desplegar mi sensibilidad es a través de la escritura. Para mí escribir es como respirar. Pero nadie de mi entorno entiende eso. Todos piensan que es un simple Hooby. Tengo talento sí, o eso afirmaban mis profesores; pero sólo me sirve para sufrir. Un saludo.

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  1. “El sinestésico Daniel Tammet” o por qué “visualizo” mi suspenso en matemáticas: « Hacking Purkinje - 27 junio 2011

    […] preguntábamos en el post anterior el significado de pronunciar la frase “huele a chamusquina” al presenciar el ascenso de tu […]

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